Confucio y la idiotez humana

Idiota es una palabra griega que significa ciudadano (a) que no le interesa los asuntos públicos. Es la persona que deja que otros libren la batalla de sus derechos. Nunca hace nada ni por sí ni por nadie. Es una especie de mendigo al vivir de los esfuerzos de otros, por lo que será un insatisfecho constante. Es una especie de víctima, todos deben resolverme sus problemas y por tanto todos son culpables. Es una especie de indefenso que se la pasa manipulando para llamar la atención de otros en función de sus necesidades.

El idiota se reproduce en una sociedad que enseña a aprovecharse como una estrategia de sobrevivencia. Sus caprichos y sus vanidades deben estar en la agenda de otros para que las garantice sin mas. La búsqueda del placer como fin en si mismo y no de la virtud es su principio. Su existencia se establece en la mediocridad como meta.

El Maestro Confucio dijo: «Nunca he conocido a alguien que preciase la virtud tanto como el sexo.» «Hay brotes que nunca llegan a flor, hay flores que nunca llegan a fruto.» (Analectas, 9.18. 9.22.)

Una persona que no despierte su potencial moral difícilmente es leal a si mismo y menos a otros. Persona que va a requerir el llamado de atención de los suyos, pues muchas veces la envidia y la codicia los paraliza y no le permite transformarse en un ciudadano de primera.

El Maestro dijo: «Valorad la lealtad y la confianza sobre todo lo demás; no hagáis amistad con aquellos cuya moral es inferior a la vuestra; no temáis corregir vuestros errores.» (Analectas, 9.25.)

Para los “idiotas” no le queda mas que la presencia de un liderazgo compartido (https://contraloriasocialvenezuela.wordpress.com/2016/12/24/un-pais-se-construye-desde-un-liderazgo-compartido/) que lo estimule y motive a iniciar un proceso de humanización propio:

El Maestro dijo: «Hay personas con las que podéis compartir información, pero no podéis compartir la Vía. Hay personas con las que podéis compartir la Vía, pero no el
compromiso. Hay personas con quien podéis compartir el compromiso, pero no el consejo.» (Analectas, 9.30.)

Por lo que comencemos a buscar información o a compartirla; a proponer-nos/le un camino, una verdad o una vida aunque sabemos que solo nosotros podemos ser artífice (artista y artesano) del si mismo, que se comprometa consigo mismo aunque esto no significa que asuma nuestros principios y valores de vida.

liderazgo

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2 comentarios sobre “Confucio y la idiotez humana

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