Confucio y la Virtud como forma de Gobierno

Por Alice Socorro Peña Maldonado

Para el filósofo Alasdair MacIntyre (2004)  la  virtud es una “disposición constante del alma para las acciones conformes a la ley moral”. La virtud se opone al vicio, y tiene una gran importancia para la vida ética y responsabilidad social. Pero mas que Ley diría responde a la naturaleza amorosa y verdadera del ser humano que se inicia en él cuando entiende que puede hacer bien las cosas para sí mismo y los otros.

Para Confucio la virtud es una forma de gobierno, en el Libro de las Analectas (Las Analectas son la versión por escrito de una serie de charlas que Confucio dio a sus discípulos así como las discusiones que mantuvieron entre ellos. El título original en chino, Lún Yǔ, significa “discusiones sobre las palabras”) describe formas y modos de lo que significa la virtud del gobernante. Aquí señalaremos algunas de ellas e intentaremos ilustrar con ejemplos:

a) La persona lo que dice lo hace. No puede haber virtud cuando nos quedamos en simples palabras. Un gobernante o líder de un país o institución debe ser coherente con lo que dice y hace y por tanto hacer lo que dice. Dar ejemplo con el actuar. Se trata de cumplir con la promesa dada al elector. Pero también no prometer lo que no se puede hacer ya sea porque no es posible u oportuno o porque no existen las condiciones dadas. Un pueblo observador, previene a tiempo que esto no se cumpla.

b) No debe generar mal entendidos a propósito. Medias verdades y medias mentiras están presentes en los discurso de los lideres políticos, sociales y económicos. Se habla desde la conveniencia, desde los intereses creados. Muchos lideres buscan pescar adeptos, en ríos revueltos de mentiras. Incluso sus maquinarias partidistas construyen guiones que va en esa dirección. No es virtuoso el que actúa de ese modo, y todo pueblo debe saber escuchar y distinguir las diferencias y los intereses que hay detrás de las palabras de sus líderes.

c) Ante los problemas no inmiscuirse pero si someterse a ellos a buena voluntad. Cuando los lideres desean realmente resolver los problemas deben evitan tomar posturas a favor de grupos de intereses y mostrarse a favor de quienes sufren las consecuencias de los problemas. Se debe de antemano construir relaciones de confianza y de responsabilidades. Si está a favor de grupos de intereses tarde o temprano, un pueblo lo va a sentir como una deslealtad y si solo asume o se pone de lado de la “victima” para favorecerlo por razones de justicia, no permitiendo en ningún caso convertirlo en inútil al no exigirle la puesta de servicio como contraprestación de lo alcanzado.

d) No hacer preocupar a los demás, a menos por necesidad. Mantener un pueblo movilizado a partir de su conciencia y acción protagónica y corresponsable es una forma de animación del gobernante. Pero mantenerlo atareado, agobiado, preocupado es desgastar la energía del poder constituyente. ¿Cómo entonces puede constituir el sistema en servicio para todos?

e) El gobernante que escucha y hace silencio, aprende mejor de su pueblo. El dialogo con su pueblo por parte del gobernante es permitir conocer sus motivaciones, sus anhelos, sus conflictos, sus necesidades y sus modos de actuar. Se trata Con ello desarrolla la actitud de adecuarse al otro y/o los otros en su situación concreta. Construir discursos para criticar al enemigo, olvida inexorablemente a su pueblo como interlocutor verdadero.

f) Abordar la realidad desde el todo y las partes permite reconocer el lado correcto. Estudiar y reflexionar el asunto. Buscar la información adecuada para errar menos y no lamentarse después. De lo contrario, seria guiarse por el opuesto que solo busca la contienda, el antagonismo. Sugiere Confucio no refutar al que contradice.

g) Colocar gente idónea, con ética, con honestidad y competente en el asunto por dirigir. No olvidando que un pueblo aprende de ellos. Y haría posible que estos se conviertan en modelo para ellos haciéndolos respetuosos, leales y aplicados al gobernante.

h) La verdadera acción política está basada en el servicio amoroso. Piedad filial, compasión y solidaridad son tres actitudes fundamentales del gobernante.Como punto de unión está la confianza de un pueblo y el accionar del gobernante.

i) Finalmente como otro elemento de un gobierno virtuoso es producir su propio conocimiento y presentar a los suyos como modelos. Es observado negativamente el preferir el conocimiento ajeno y los héroes que no forman parte de su pueblo.

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