Confucio y la razón del Estado

Por Alice Socorro Peña Maldonado

 El Maestro Confucio dijo: «Si un hombre no tiene humanidad,

¿Para qué le sirven los ritos? 

Cuando se estudia Las Analectas de Confucio observamos que los ritos están presentes a lo largo de los textos. Estos forman un lugar importante en la acción de gobierno.

Muchas tradiciones culturales reconocen en los rituales como el acto artístico, protocolar, discursivo que busca hacer encajar un tiempo que ha finalizado por otro que comienza produciendo y creando así un nuevo orden. Por su carácter simbólico estos rituales deben ser la expresión del imaginario colectivo y representaciones sociales autóctonas por tanto deben ser simples y sinceros.

Rituales que se realizan en los espacios sociales como resultados de aciertos y pruebas exitosas de un modelo y que llevada a lo cotidiano permite naturalizar nuevos modos de vida que vienen dado de la profundización del modelo en sí. Se busca develar sentidos aunque estos no sean comprendidos en su totalidad. En estos rituales no se compite, más bien se participa para demostrar una habilidad o capacidades a ser imitadas. Se enseña el equilibrio, la simplicidad, la justicia, la amabilidad, claridad, la bondad y la continuidad.  Se evita la agresividad, el exceso, la intención emocional, la amargura.

Para entender mejor esto desde la realidad del Estado cuya tarea educadora de un pueblo, debe enfocar todos sus actos oficiales para educar y formar a los ciudadanos en un deber ser desde la Utopia. Que en nuestro caso venezolano está definido en la misma Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, incluso en los 5 Objetivos históricos que remite no solo a un legado sino a una forma de querer ser y que comienza su materialización con saberes y prácticas sociopolíticas concretas. El deseo de un pueblo por su soberanía y libertad de conciencia formada desde su identidad originaria, el sentir de un pueblo que es solidario y que le gusta vivir con calidad de vida espiritual y material, el producir de un pueblo que estudia, que innova, que se las arregla como puede pues nunca se rinde, el anhelar de un pueblo que cree en la paz y la justicia desde el consenso y valoración de todos y la armonía de un pueblo que ama su tierra, sus paisajes, sus ríos, sus llanos, sus montañas y sus playas y se identifica con su sol, con sus lluvias. ¿Cómo suscribir esta utopía en forma de discursos para convertirlo en Eutopia? Necesario es hacer presente el formas, en experiencias, en palabras, en relatos para que todos los ciudadanos despierten a un mundo de posibilidades y se conviertan en artífices de un destino donde se crean las condiciones subjetivas, ya cada ciudadano, institución se enfocará en las mismas como parte de un todo..

El nuevo discurso implica novedad y presencia. Se deben mostrar desde la misma humanidad encauzada desde esos sentidos para mostrar que es posible. Un discurso que devele que esos 5 objetivos históricos no son una quimera. La identifiquen como propio para ser consensuado y validado por todos. “El Maestro Confucio dijo: «Si no hago los ritos con todo mi corazón, es lo mismo que si no los hiciera.” (3:12) Vale detenernos aquí para comprender que el Rito es más que una acción es una manera de ser y hacer las cosas, que debe estar fundada en el respeto y la lealtad consigo mismo y los otros. No debe llevar a caer en privilegios. Ni el abuso de enfrascarse en situaciones pasadas ¿Por qué se dicen las cosas? debe tener un nuevo sentido y proveer de direccionalidad. Se trata del pensar en el Aquí histórico para actuar coherentemente.

El Estado con su aparato gubernamental debe ser consciente de su tarea para generar y consolidar una nueva cultura a partir de ritos que evoque originalidad y tradición y que a mediano y largo plazo produzca saberes y haceres que inspiradores y con perspectiva histórica sus ciudadanos lo traduzcan en actitudes y comportamientos saludables, productivos e innovadores en la recuperación de su conciencia originaria.

Un modo de hacerlo es a valerse del sistema cultural, mediático y educativo, que en bloque produzca debates, mensajes y representaciones simbólicas, reales e imaginarias que permitan producir una agenda entre los ciudadanos para el respeto de la vida y la motivación a cada ser humano para realizar su propósito personal y colectivo como estilos de vida únicos y de impacto para otros.

 

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