Confucio y la felicidad humana

Por Alice Socorro Peña Maldonado

Moral y luces son nuestras primeras necesidades. (Simón Bolívar, padre de la Patria)

El joven deseoso de aprender todo como si se tratará de la última lección de su vida, preguntó a su Maestro: ¿Que es lo fundamental para crear felicidad? El Maestro, conocedor de las leyes de gobierno y amante del conocimiento, le hizo este pequeño relato:

“A un discípulo que siempre estaba quejándose de los demás le dijo el Maestro: “Si es paz lo que buscas, trata de cambiarte a ti mismo, no a los demás. Es mas fácil calzarse unas zapatillas que alfombrar toda la tierra”

He observado la tendencia que muchos ciudadanos conjuntamente con su organización política para construir su liderazgo lo hacen a partir de la crítica a ultranza y destructora hacia su oponente, convirtiendo al mismo en un enemigo acérrimo frente a las masas (ocultos son hasta amigos), donde no existe la mas mínima virtud. También quienes somos electores de esos políticos nos afanamos en mantener y apoyar el discurso detractor, usando rumores, quejas y despotricando de cuanto dice y hace el líder de quien no compartimos afecto.

En ambos (lideres o seguidores) se observa una fuerte rebeldía y resistencia de aceptación al otro como ser humano con su historia de vida. Ocupamos horas y horas en conversaciones insanas y estériles contra otros, que incluso no sólo no conocemos sino que repetimos los chismes (media verdades y medias mentiras) que otros elaboran para enfilar en contra de esa persona.

Todo esto se opone al reconocimiento y valoración entre los ciudadanos, que resulta el primer paso para construir un País y a su vez es un indicador de felicidad pues amplía las posibilidades de confianza, lealtad y corrección entre los conciudadanos.

Pero si bien la práctica difamatoria como estrategia se ha convertido en parte de nuestra cultura, se reproduce también en la misma familia (circulo vicioso).

No así cuando los padres son coherentes con sus valores aprendidos de sus antepasados, y los hijos aprenden a respetar como modelos en sus vidas cotidianas (círculo virtuoso).

La felicidad no estriba en cosas materiales y de nada nos sirve alfombrada la tierra si quienes tenemos a nuestro lado no proceden con virtud. Cada líder debe proceder de tal modo que cuente con el reconocimiento y valoración basada en el respeto, armonía y acciones eficaces. Requerimos ponernos de acuerdo en este sentido. Todos debemos conservar el conocimiento útil y necesario para formar generaciones, que aprendido lo ponemos en práctica. Y que puesta en práctica permite que unos a otros demos lo mejor de sí mismo en igualdad y en paz.

Hoy podemos preguntarnos: ¿Que es lo fundamental para crear felicidad? Si es paz lo que buscamos comencemos por nosotros y apartémonos de todo intento de descalificación y desprecio por el otro. Un país no se construye con líderes de pacotilla sino con ciudadanos de primera que se saben del conocimiento verdadero del respeto y la virtud como principio de un buen vivir.

senalamiento

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2 comentarios sobre “Confucio y la felicidad humana

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