El Estado – Nación y el desarrollo como constructos del sistema mundo capitalista

 

Por Alice Peña Maldonado

El desarrollo como horizonte, fue y es un imperativo de la modernidad y post-modernidad resultante de la acción dialéctica entre el Sistema Mundo Capitalista y el Estado Nación. Sincerarse en este propósito desde el Estado-Nación como instancia de poder político y social es el objetivo de este trabajo. Si se trata de contribuir en la construcción de alternativas política, económica y técnicamente viables en el área del “desarrollo”, no será sino repensando e impensado la entidad del Estado-Nación y el desarrollo.

En este sentido se estudiará el Estado Nación y el Desarrollo como construcciones históricas del sistema mundial, ambas producidas en la dialéctica que se da entre las dimensiones política, social, económica, cultural, tecnológica y militar en función de intereses de “otros”. Así mismo se ponderará la crisis del sistema mundial actual y la colonización del mundo de la vida, como situación límite que abre posibilidades para deconstruir y resignificar estos conceptos y realidades desde “nosotros” bajo una postura de resistencia, de emancipación y contrahegemonía.

PALABRAS CLAVES: Estado-Nación, Desarrollo, Sistema, Mundo de la Vida, Sistema Mundial Capitalista, Construcción.

 

INTRODUCCIÓN

El Maestro se sentó y escuchó absorto cómo el celebre economista explicaba sus ideas acerca del desarrollo. ¿Debería, pues, ser el crecimiento lo que habría que tomar en consideración en una teoría económica? Le preguntó. Así es. Todo crecimiento es bueno en sí mismo. ¿Y no es eso mismo lo que piensa la célula cancerosa? dijo el Maestro.

¿Quién puede hacer que amanezca? Expansión Anthony de Mello

 

Cuando queremos tener un concepto claro de la palabra desarrollo nos encontramos en una encrucijada. Numerosos investigadores de América Latina han intentado explicar lo que se entiende por desarrollo, establecer sus leyes y mecanismos, definir los factores y condiciones para su logro y determinar los obstáculos que impide su implementación y consolidación, al igual, los estados y los gobiernos resueltos a caminar en el desarrollo han planificado en base a lineamientos dados por la Cepal y otros organismos mundiales.

Aún así, el desarrollo no es un objeto de estudio que da la posibilidad de definirlo satisfactoriamente, es una palabra que significa muchas cosas diferentes a diferentes personas. Con toda las diversidad de interpretaciones, desarrollo ha sido perseguido en términos de lo tangible, como algo físico que podemos ver, tocar, medir cuantitativamente. (Zurlent, 2000:1) Parece como un fantasma o un extraterrestre que todos tienen una idea de él, cada quién le da forma como quiere y sin embargo, nadie lo ha visto. Será que ¿el desarrollo existe?  Vale la duda sobre todo dentro de la incertidumbre que significa su búsqueda. O ¿será la representación moderna de la leyenda de El Dorado? Cuando los conquistadores se dieron cuenta que era producto de su imaginación por la avaricia del oro, la codicia de tener mas y el engaño que esto supone, se olvidaron de ese propósito. En la colonización de la América muchos mitos se tejieron, y es posible que el Desarrollo tan anhelado por naciones, gobiernos y pueblos sea uno de estos, en su relación dialéctica, antagónica y contradictoria con el sistema mundo europeo.

La realidad es, pero la mente humana en su producción cultural con sus particularidades geo-socio-históricas producen nuevas realidades. Muchas invenciones humanas se han concretado en el futuro. Basta leer a Maquiavelo en El Príncipe (1513), Tomas Moro en Utopía (1517), a Campanella en la Ciudad del Sol (1602) y a Bacon en la Nueva Atlántida (1627) quienes apuntaron hacia el poder del líder, al sistema antropocéntrico, al sistema institucional y a la tecnología, respectivamente, como elementos esenciales para un mundo perfecto. Curiosos resultan estos utópicos, cuando los siglos posteriores se produjeron revoluciones en este sentido y cambios sustanciales en el sistema filosófico, político, cultural, económico y tecnológico europeo. Constituyéndose en esencia del mundo occidental. Algunos autores sostienen que estos escritores utópicos (Moros y Campanella) incorporan en sus escritos elementos culturales del nuevo mundo, que era novedad para la vieja Europa. ¿Podemos considerar a estos utópicos padres del mito o realidad del Desarrollo?

Hoy el Desarrollo es un telos que está presente en el imaginario colectivo. Impensarlo es un desafío, resignificarlo un reto que desde la diversidad de nuestras realidades y con capacidad crítica y creativa debemos asumir responsablemente esta tarea histórica.

En este sentido el presente trabajo quiere aproximarse al Estado Nación y al Desarrollo como constructos históricos del sistema mundo capitalista. En 1945 se le asignó a los Estados latinoamericanos la función de conducir y planificar el desarrollo, haciéndose evidente desde sus orígenes, que tanto el ente estadal y la práctica del desarrollo tuvo como único beneficiario a las élites económicas mientras los ciudadanos y los pueblos llevaron sobre sus espaldas el costo de ésta transacción.

La hegemonía del Sistema-Mundo Capitalista por parte de los países centrales sobre los de la periferia se ha caracterizado por la conquista económica dominadora, la división social y política, la manipulación ideológica mediática y la invasión cultural tecnológica en una relación dialéctica, antagónica y contradictoria (Freire 2000:78). Sin embargo, se hizo presente acciones del mundo de la vida a través de movimientos sociales y políticos de resistencia, de emancipación y de contrahegemonia de los pueblos y naciones afectadas.

Si el Estado Nación y Desarrollo son constructos históricos derivados del mundo capitalista, y los cuales han estado al servicio de unos pocos en detrimento de las mayorías. Se puede pensar en la posibilidad real de subvertir este orden en la medida que la Sociedad se apropia de este sistema y reivindica sus derechos y obligaciones sobre los mismos. Tarea realizable y compleja, debido a la crisis que afecta al Sistema Mundial Neoliberal, tanto en los países centrales como periféricos. El capitalismo global en una fase totalitaria y dictatorial instaura un orden que desenfrenadamente el aumento del capital mediante una lucha asimétricas por apoderarse de los mercados, de los recursos bioenergéticos y de la tecnología a través de las trasnacionales. Para eso utiliza el terror y la violencia a grado máximo y promueve el consumo y el miedo como medio para colonizar toda forma de vida humana. Este panorama debe servir para reconocer que estamos en un momento histórico decisivo y serán las naciones, sus pueblos y sus  ciudadanos que desde una praxis individual, comunitario e institucional pueden y deben confluir en un horizonte común para hacer contrahegemonía y desde allí constituir un nuevo estado de cosas: El Nuevo Proyecto Histórico. Por lo que impensar desarrollo es clave en la agenda periférica.

  1. EL ESTADO NACIÓN COMO CONSTRUCCIÓN HISTÓRICA DEL SISTEMA MUNDO CAPITALISTA

Un grupo de activistas políticos trataba de mostrar al Maestro cómo su ideología podría cambiar el mundo. El Maestro les escucho atentamente. Y al día siguiente dijo: La bondad o la maldad de una ideología depende de las personas que hagan uso de ella. Si un millón de lobos tuvieran que organizarse en favor de la justicia, ¿dejarían de ser un millón de lobos?

¿Quién puede hacer que amanezca? Ideología Anthony de Mello

Dar una mirada al concepto Estado – Nación dentro del Sistema Mundo Capitalista como ideología y realidad nos ofrece la oportunidad de reflexionar sobre la geohistoria no sólo como hecho o suceso del pasado sino su impacto en el presente y su alcance en el futuro. También nos permite integrar el conocimiento que nos viene desfragmentado y desarticulado, debido a una práctica positivista, que intenta dividir y ofertarnos el conocimiento por pedacitos o haciendo énfasis en unas categorías para negar u ocultar a otras.

Estamos hablando de la geopolítica del conocimiento ¿Cómo se produjo la teoría y la práctica dentro del sistema mundo capitalista? ¿Como se reproduce, se difunde y se consolida esa visión del sistema mundo europeo y estaunidense en espacio latinoamericano? ¿O ambos espacios históricos no son más que el resultado de su interrelación e interacción dialéctica, antagónica y contradictoria? Son interrogantes que nos llevan a entrar en un mundo de debate que exige un estudio profundo y transdisciplinario para la desconstrucción de conceptos, teorías y prácticas para la descolonización y emancipación del diseño politico y cultural  y construirse desde lo que fuimos, somos, queremos ser y podemos hacer. Y no a partir de los otros y de otras realidades. Porque se trata de construir y producir desde nosotros y no desde la la reproducción del conocimiento y práctica de otros.

Es necesario que nos veamos como la parte que somos de un sistema mundial de naciones y dentro de una región, que como la latinoamericana tiene una posición excepcional en la génesis y la historia del Sistema Capitalista Mundial, pues para nadie es un secreto que uno de los principales acontecimientos que permitió en el siglo XV que el modo de producción Capitalista, que trataba de emerger en Europa Occidental, no solo lo hiciera sino que desde ese mismo comienzo tomara carácter mundial, fue la conquista de América y su incorporación al sistema mundo europeo como periferia colonial. (Pacheco: 2002).

La conformación del sistema mundo capitalista y sus derivados el Estado Nación y el desarrollo como constructo histórico tuvo dos variantes desde los países centrales (Europa y luego Estados Unidos) y periféricos (Estados Unidos en una primera fase y América Latina).

A continuación se presenta una descripción general de la constitución del Estado Nación. Entre las categorías estudiadas tenemos: tiempo histórico: la triada compuesta por el pasado, presente y el futuro por hacerse del sistema mundo europeo y su influencia en América. Aunque no se estudia cada país central o periférico, entendemos la existencia de características diferentes en el espacio social: dadas por las interrelaciones e interacciones que desde una acción interna y externa en lo político, lo económico, lo cultural, lo jurídico institucional, lo religioso, lo militar, lo epistemológico y tecnológico, lo geográfico, etc. producen un Estado Nación particular. Esta categoría sujeto histórico en acción dialéctica, antagónica y contradictoria para el cambio y la transformación provoca en el sistema y en el mundo de la vida tanto de los países dominantes y colonizados perdida de sentido, inseguridad y perturbaciones de la identidad colectiva, ruptura de tradiciones, alienación, perdida de legitimación, anomia y psicopatologías en el proceso de la producción cultural, integración social y socialización. (Habermas, 1981:203)

Desde la categoría sentido o conciencia común y colectiva que produce rupturas, posibilidades y acción para el poder y la solidaridad: la tesis capitalista es criticada por la tesis marxista (1850) debido a las consecuencias del Liberalismo en Europa lo que da direccionalidad a la acciones individuales, grupales, regionales, nacionales y mundiales. Una nueva conciencia del ser humano nace (conciencia antropológica), del entorno y del medio ambiente (conciencia ecológica), de la ciudadanía y de la nación (conciencia cívica), una visión distinta del planeta (conciencia planetaria) y trascendente.

Ciudad Estado Griega

Para estudiar el Estado-Nación como realidad histórica tenemos que partir de la Ciudad Estado de la antigua Grecia. La polis griega tenían un gran nivel de autarquía, (autosuficiencia o autogestionaria) si bien no del todo, lo que les garantizaba libertad y autonomía política. No existía oposición entre lo urbano y lo rural, ni existían relaciones de dependencia; muchos residentes urbanos vivían de las rentas del campo, al igual que la gran mayoría de los aristócratas. El centro político-administrativo-social de la polis era la Acrópolis, donde se encontraba el templo, la Gerusía, el ágora y los edificios civiles. El ágora era la plaza pública y mercado permanente. Rodeaba a la ciudad un anillo rural, en donde se cultivaba lo necesario para la supervivencia de la polis. El tamaño de la polis era variado pero generalmente son de poca extensión. Las polis griegas eran ciudades-estado totalmente independientes. Tras la desaparición de la civilización micénica los griegos formaron pequeñas comunidades, que evolucionaron en el siglo VIII adC, y se convirtieron en ciudades. Estas ciudades se conocieron con el nombre de “ciudades-estado” o polis. A diferencia de las ciudades de los grandes imperios (Mesopotamia, Egipto, Persia), que estaban organizadas alrededor del palacio real y del templo, el centro de la polis lo constituía el ágora, un espacio abierto donde los ciudadanos acudían para comerciar y para intercambiar ideas. En el ágora tiene lugar la vida política de la polis, y en ella surge también la filosofía griega.

Las polis se constituyeron como una unidad política, social y económica de Grecia, pero si bien compartían una lengua, religión común, lazos culturales y una identidad racial e intelectual que exhibían con orgullo, los habitantes de estas ciudades no pudieron fundar un estado unificado. Existía una gran rivalidad entre las diferentes polis, consideraban que el reducido tamaño de cada una era lo más idóneo para practicar una adecuada política.

Aún cuando la Ciudad Estado era pequeña en área y en población, había una organización por clases sociales política y jurídicamente distintas, a saber: Los esclavos: eran la tercera parte de los habitantes de Atenas, estaba conformada  muchas veces por prisioneros de guerra, no contaban políticamente en la Ciudad Estado; Los extranjeros o metecos: era hombre libre, no se podían naturalizar, y aunque no tomaba parte en la vida política, no era discriminado por ello; Los ciudadanos: vivían y participaban en la polis y tenían derecho a la participación política. Este era un privilegio por nacimiento. Las mujeres no eran ciudadanos, las mujeres estaban por debajo de los esclavos.

Entre las instituciones políticas de la Ciudad Estado Griego tenemos: la Asamblea o Ecclesia: conformado por todos los ciudadanos varones mayores de  veinte años. Se aspiraba seleccionar un cuerpo amplio para formar una muestra de todo los ciudadanos para que actuase en su nombre; el Consejo de los Quinientos: los atenienses se dividían en unos cien demos (barrios, parroquias o distritos), que eran las unidades del gobierno local. Se elegían por elección y sorteo. Los demos elegían los candidatos y la suerte los designaba. Y los  tribunales: eran la clave del sistema democrático ateniense. Eran nombrados por los demos y también elegidos por sorteo. Eran muy numerosos, y eran jueces y jurados. Los tribunales decidían en nombre del pueblo, por lo que no existía la apelación.

Estado Nación Europea

En el siglo XVII europeo las luchas entre reinos y pueblos se fraguaban sin contemplaciones por razones religiosas, políticas y económicas. Luego de la Guerra de los 30 años se suscribieron un conjunto de tratados a la que se denominó Paz de Wesfalia. Estos tratados  acaban con el antiguo orden feudal y da paso a organizaciones territoriales y poblacionales definidas en torno a un gobierno que reconoce sus límites espaciales, y por lo tanto, de poder. A partir de entonces las naciones pasan a ser grupos humanos identificados por características culturales que tienden a formar Estados con base a esas similitudes. Estos acuerdos supuso modificaciones en las bases del Derecho Internacional, con cambios importantes encaminados a lograr un equilibrio europeo que impidiera a unos estados imponerse a otros.

Frente a la visión española y del Sacro Imperio de una universitas chistiana, triunfaron las ideas francesas que exaltaban la razón del Estado como justificación de la actuación internacional, el Estado sustituía a otras instituciones internacionales o trasnacionales como la máxima autoridad. Las apetencias de expansionismo fueron neutralizadas. En la práctica el Estado dejaba de estar sujeto a normas morales externas a él mismo.

Entre las consecuencias del tratado de Wesfalia tenemos la aceptación del principio de soberanía territorial, el principio de no injerencia en asuntos internos y el trato de igualdad entre los Estados independientemente de su tamaño o fuerza. En la práctica fue algo diferente y el resultado desigual para los diferentes Estados.

A partir de este momento se desarrollan los Estados Monárquicos Absolutista, caracterizado porque por encima del poder del Rey no había otro poder humano. El rey era el soberano. El rey hacía, aplicaba e interpretaba la ley. El rey tenía no solo derecho sobre la vida, la libertad y la propiedad de todos sus súbditos sino que además determinaba la vida económica.

Le sucede el Estado Liberal que surge como resultado de una crítica a la sociedad absolutista-monárquica, que culminó en un proceso revolucionario de carácter político-social: la Revolución Francesa, y al mismo tiempo coincidió con un fenómeno de carácter científico-tecnológico: la Primera Revolución Industrial, que en un proceso simultáneo y convergente dieron origen a un nuevo tipo de sociedad: la sociedad capitalista, a un nuevo tipo de Estado: el Estado Liberal-Burgués, a un nuevo trabajador: el obrero industrial (proletariado según Marx), y a una super explotación de ese mismo proletariado.

¿Que ocurre en América? Desde el inicio de la Conquista la Corona Española (1492) se crea Estado Colonial que responde a lo intereses del Estado Monárquico, no así en en los Estados Unidos, a un siglo de llegada a tierras norteamericanas se independizan y crean un Estado Republicano democrático. Sin embargo, luego que España es invadida por Francia y América Latina se independiza de Europa constituye un Estado independiente de la Corona pero en sus fundamentos mantienen la misma estructura colonial. Cambian los actores pero los intereses de élites económicas y políticas prevalecen.

Volviendo a Europa, el Estado Liberal se entroniza en una práctica donde hay un libre juego de las fuerzas sociales y económicas; se aleja del derecho las cuestiones éticas y morales, fomenta la desigualdad económica y la explotación de una clase social por otra, se hace énfasis en los valores individuales superiores a los colectivos. Cada individuo es la ley para sí. Lo que se ha de hacer y omitir, se deja al arbitrio de los más poderosos,  lo cual es una pendiente que conduce a la tiranía. Se busca el interés y el poder. Se convierte en garantía de la libertad el principio de la división de poderes. Las relaciones entre gobernantes y gobernados se realizan a partir de un proceso de negociación socio-política. Se rige por el imperio de la Ley por encima de todo orden social, político o económico o Estado de Derecho‏. Se reduce las funciones del Estado a la seguridad y protección de los derechos individuales, vida, libertad y propiedad privada. Se afirma un régimen de garantías para los derechos individuales reconocidos como inviolables y sagrados.

El Estado Liberal surgió como un concepto de lucha. Un arma política de la burguesía con el objeto político de imponer un nuevo orden político frente al viejo orden del Absolutismo (monárquico).  Para cumplir esta misión, el Estado se vale de los medios legales que establece la Constitución. Para Karl Marx, Friedrich Engels y los marxistas posteriores, la igualdad jurídica y las declaraciones formales de libertades en los Estados liberales encubrían una desigualdad económica y una situación de explotación de unas clases sociales por otras.

La ideología liberal se apoya en el argumento de la eficiencia económica, en la voluntad de defender al individuo contra el dominio cada vez más invasor de las organizaciones y también frente a las tendencias totalitarias de los poderes políticos.

La mayor parte de los liberales del siglo XIX temían la participación de las masas en la política. Muchos liberales se ocuparon de preservar los valores individuales  que se identifican con una ordenación política y social aristocrática. Su lugar como crítico de la sociedad y como reformadores pronto seria retomado por grupos más radicales como los socialistas. Los liberales se oponían a las restricciones sobre el mercado y apoyaban la libertad de las empresas privadas. Se opusieron a legislaciones que fijaban un máximo a las horas de trabajo.

Al evolucionar el capitalismo industrial durante el siglo XIX, el liberalismo económico siguió caracterizado por una actitud negativa hacia la autoridad estatal plantean la reducción de la esfera del Estado. Las clases trabajadoras consideraban que estas ideas protegían los intereses de los grupos económicos más poderosos. Las clases obreras comenzaron a tener conciencia política y un poder organizado. Las consecuencia de éstas crisis en el pensamiento económico y social fue la aparición del liberalismo pragmático (neoliberalismo)‏. En esta época la finalidad del Estado era la de ser guardián de los derechos individuales, por lo que se conoció como Estado Guardián, indiferente ante el cúmulo de problemas socio-económicos por los que atravesaba la humanidad en aquel momento.

Retomando los hechos historicos, a mediados del siglo XIX Estados Unidos se presenta como inicpiente potencia bélica al enfrentar al Japón. A finales del siglo le hace la Guerra a México para adueñarse de sus tierras. A principio del siglo XX Europa se encuentra de nuevo en crisis. El Imperio Austro Hungaro busca su expansión. Francia, Gran Bretaña y Rusia rivalizan con Alemania (potencia económica, industrial, comercial y financiera) luego que Guillermo II no sigue la política de alianzas de Bismark. Rusia pierde la guerra con Japón (1905). En 1914 se inicia la Primera Guerra Mundial donde Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia e Italia (ganadores) confrontan a Hungría, Austria, Bulgaria y Albania (perdedores). El Comité de los Cuatros se reparten las colonias y obligan a Alemania a indemnizar por los daños causados por la guerra.

Cuando el Estado declina ante el poder económico de las grandes corporaciones nace el Estado Corporativo que es la forma fascista de la dictadura burguesa, surgido después de la Primera Guerra Mundial, ya en el período de la crisis general del capitalismo. Particularidades fundamentales del Estado Corporativo: se liquida el órgano electivo, el parlamento, y se sustituye por una «representación de corporaciones»; el resultado es que se priva a los trabajadores de todo derecho y se les condena a la cruel explotación de los monopolios con el concurso de las corporaciones. El objetivo principal del Estado Corporativo estriba en encubrir la dictadura del capital monopolista y conferir al Estado fascista la apariencia de una «colaboración de clases», de una «armonía de intereses» en el marco de las corporaciones. La función social del Estado se privatiza y las organizaciones no gubernamentales lo asumen en redes. Se aprovecha la estructura oficial para apoyar las trasnacionales en la reducción y alcance social.

Otro hecho a considerar es la Depresión en Estados Unidos (1929), el expansionismo japones en China (1931) y el ascenso del Nacionalismo alemán (1933).

El Estado Tecnocrático. A partir de los años 30 aparece el fenómeno tecnocrático en el aparato público. Se explica su presencia en el Estado con la instalación de subsidiarias en diversas partes del mundo, la expansión de la actividad económica, las ayudas internacionales. El Estado se organiza para favorecer principalmente la acumulación privada del capital, por tanto la dirección pública toma las características que requiere el modelo económico del Estado. A su vez se debe tomar en cuenta el contexto político, ideológico y social del Estado.

La ideología de los tecnócratas corresponde a la ideología capitalista y tiene su principal fuente en los centros educativos, ya que a través de las distintas profesiones se impone una concepción economicista de la realidad social. Los tecnócratas están puestos para favorecer la acumulación y la expansión del capital privado y su rentabilidad, el desarrollo técnico –administrativo para la privatización, el desarrollo de estrategias para inversión privada en los planes de expansión económica, privatización periférica.

En 1939 se da inicio a la Segunda Guerra Mundial donde las alianzas capitalistas y comunistas ponen fin a los afanes imperialistas de los sistemas fascistas y totalitarios, logrando la reducción del territorio alemán y el engrandecimiento del Estado Soviético.

Despues de la Segunda Guerra Mundial se inicia la Guerra Fria el cual establece la confrontación entre el capitalismo y comunismo. El bloque capitalista y el bloque soviético comienzan a competir en materia nuclear, tecnológica y propagandística. En América Latina se constituyeron Estados nacionalistas, fascistas, dictatoriales y desde el Bloque Socialista el Estado Democrático Popular o Estado Socialista, ya sea en la URSS y sus aliados, China y Cuba.

Como alternativa democrática surge el Estado Social de Derecho que articula dos momentos, el normativo y el político. El normativo, que impone obligaciones jurídicas, y por tanto vinculantes, al Estado, y el político, referido a la acción y decisión políticas que nutre de sentido e impulsa la aprobación y ejecución de las normas jurídicas.

El Estado Social de Derecho, es un concepto material exige la materialización de sus contenidos valorativos en la praxis social, al imponer al Estado obligaciones de hacer, gracias a sus brazos legislativo y administrativo, en la satisfacción de los derechos sociales y económicos de la persona humana, privilegiando de manera especial los valores de dignidad y justicia social. Es el Estado garante de la satisfacción de las necesidades básicas o vitales para una vida digna de todos los ciudadanos, independiente de las formas y modos de su relación con la economía.

En un proceso enormemente rápido la URSS y los EE.UU. pusieron fin al largo enfrentamiento que habían iniciado tras el fin de la segunda guerra mundial. En 1989 la caida del muro de Berlin se convierte en el acontecimiento que consolida el fin de la URSS dejando a EE.UU. como la única superpotencia mundial. En adelante, Washington podrá ejercer el papel de “gendarme mundial” sin miedo a la concurrencia de otra superpotencia.

El Estado Nación viene siendo desplazado de modo determinante en las últimas cinco décadas. El capitalismo global visibilizadas por las trasnacionales representantes de conglomerados y redes económicas que ostenta el poder financiero, militar, policial, mediático, científico, tecnológico y político impone sus leyes a través de las instituciones globales (FMI, Banco Mundial, OMC, Unión Europea, Banco Europeo, la Trilateral Comissión -America del Norte, Europa occidental y Japon- el Club de Roma, el Grupo de Bilderberg, los Iluminatti, entre otros). Hasta los propios Estados Nación de los países centrales han declinado en su poder real. Sólo sirven a los intereses de estos. Podemos imaginar que poder tienen los Estados nación de los países de la semiperiferia y de la periferia. O suscribirse con estos o constituirse en resistencia para su contrahegemonia. (Watts, Alan, 2000).

El poder global plantea el fin programado de la Democracia. Los programas de derecha o de izquierda ya no deciden nada. No se tiene elección del plato (la nueva esclavitud) pero si de la salsa (derecha pimentada o de izquierda agridulce); el debilitamiento de los gobiernos, la desregulación, la privatización de los servicios públicos y la reducción de las ayudas sociales.

Una estrategia de manipulación de la opinión pública y de la sociedad esta al orden del día, caracterizada por:

  • La desaparición de la información real de los acontecimientos mundiales, nacionales y locales, así como la saturación o bombardeo de noticias engañosas y orientadas desde los centros de poder económico.
  • La estrategia de la distracción y del divertimento para estar lejos de los verdaderos problemas. (alienación)
  • Creación de problemas para y despues ofrecer soluciones (problema del sistema de salud hay que privatizar)
  • La estrategia de la degradación. Para aplicar medidas inaceptables se aplica progresivamente en degradado. De aplicarlos bruscamente generaría resitencia y revoluciones.
  • La estrategia del diferido. Decisiones de gobiernos dolorosas pero necesarias. “Todo ira mejor mañana”. Para acostumbrar al cambio y aceptarlo con resignación.
  • Dirigirse al público como niños de baja edad para evitar el sentido crítico y utilizar el aspecto emocional mas que la reflexión.
  • Mantener al publico en la ignorancia y en la idiotez. Que el público no comprenda las tecnologías y métodos utilizados para su control y esclavitud.
  • Promover en el público a complacerse en la mediocridad, en el ser estupido, vulgar e inculto, “ser cool”.
  • La inhibición de la acción por stress, sobrevivencia económica, violencia urbana y medios ambientes deshumanizados y contaminados, disminuyendo la capacidad de reacción de los individuos.
  • La desaparición de la naturaleza y el gusto y atracción por la fealdad y suciedad.
  • La contemplación de la naturaleza y de la perfección del universo es considerada subversiva ella encamina al individuo a rechazar los ambientes y a dudar del orden social que debe permanecer como su única referencia. La contemplación de la naturaleza incita al sueño e intensifica la vida interior de los individuos, desarrollando su sensibilidad propia, así como su libre albedrío. La espiritualidad encaminada a conmover el sistema de valores y su actuación por ellos mismos en detrimento del sistema hedonista y consumista implantado como condicionamiento social es potencialmente subversivo.

A continuación se presenta el Cuadro “Tipos de Estados desde XVII hasta el XXI” que permiten visualizar Europa y América desde 1492 hasta hoy y los diversos factores exogénos y endógenos que intervienen en la evolución del Estado Nación hasta nuestros días. El cuadro permite al lector hacer sus propios inferencias a partir de acontecimientos que se daban en el Sistema Mundo Europeo y Norteamericano que influyeron y determinaron el Estado Nación periférico Latinomericano. 

DEFENSA DOCTORAL

  1. EL DESARROLLO COMO TELOS DEL SISTEMA MUNDO CAPITALISTA

¿En qué podría ayudarle la espiritualidad a un hombre de mundo como yo? Preguntaba un hombre de negocios. Te ayudaría a tener mas, respondió el Maestro. ¿De qué manera? Enseñándote a desear menos.
¿Quién puede hacer que amanezca? Riquezas

Anthony de Mello

El desarrollo como horizonte, fue y es un imperativo de la modernidad y post-modernidad resultante de la acción dialéctica entre el Sistema Mundo Capitalista y el Estado Nación. Construcción cultural hegemónica (de Europa y EEUU) que se encuentra en crisis como también sus creadores, realizadores y operadores, como lo son, las organizaciones mundiales que representan el Capitalismo y los gobiernos de los Estados Naciones ya sea de los países centrales o periféricos.

Para Julio Escalona en su obra “Hacia una Ecología del Bienestar”, el Desarrollo se ha montado sobre unos cuantos mitos: el mito de la razón omnisciente y el conocimiento científico como ejes de la verdad y de la vida; el mito de la ciencia y la tecnología como instrumentos de liberación; el del conocimiento ilimitado, el del dominio de la naturaleza, el de una sociedad de la abundancia, el de la economía y el desarrollo como instrumento de bienestar, el de una sociedad del tiempo libre; el mito de una familia modelo que hace que la familia tradicional desaparezca dando nacimiento a la familia nuclear; al mito sobre la derrota de la enfermedad y la conquista de la salud plena, el mito de la igualdad y la democracia, la comunicación ilimitada y la desaparición de las distancias, del individuo igualitario sujeto de derechos, del mito de la visión dualista o dicotómica y del mito sobre la visión antropocentrica del mundo.

Cada mito merece una reflexión profunda para vernos como estamos inmersos en ellos porque el sistema político, cultural, social, jurídico, educativo, religioso, etc. y han hecho que nos identifiquemos sin la debida y oportuna crítica mas sí la asunción de un modo de senti/pensar/producir/actuar alienante. Hablar del Desarrollo exige el impensar porque estamos estructurados sobre estos mitos, los cuales creemos, confiamos y nos realizamos desde ellos de modo inconsciente. Analizarlos nos lleva necesariamente a hacerlo desde las ciencias e investigación social considerando seriamente la geopolítica del conocimiento.

La palabra desarrollo como producto de la modernidad pasa por el tamiz de la desconstrucción y del impensar debido a que muchas de sus suposiciones – engañosas y constrictivas – como ya se afirmó, están demasiadas arraigadas en nuestro imaginario colectivo.

El Desarrollo como telos de la historia se nos ofrece como algo lineal, ascendente y progresivo, homogeneizador e irreversible. Horizonte compartido por neoliberales y socialistas presumiendo que el futuro será mejor y realizable. Deconstruir la narrativa dominante es ubicarse en los espacios de enunciación por lo que amerita un estudio dialéctico de la historia entre ambas realidades.

Abordar este concepto en el contexto del sistema mundial capitalista se hace desde una epistemología y metodología que permita integrar el conocimiento pertinente para un análisis crítico de los factores y condicionantes históricos geográficos que confluyen para la producción cognitiva y de acciones de actores políticos-sociales en un momento dado.

Todas estas advertencias se resume en lo que expresa Lander en “La colonialidad del saber” que no debemos olvidar que “tras este vagaje del conocimiento y la diversidad disciplinaria occidental se esconde este discurso hegemónico de modelo civilizatorio, esto es, como una extraordinaria síntesis de los supuestos y valores básicos de la sociedad liberal moderna en torno al ser humano, la riqueza, la naturaleza, la historia, el progreso, el conocimiento y la buena vida. (Lander, 2000:1). La historia como disciplina de la modernidad no escapa a este sesgo interpretativo. Las pretensiones de objetividad y neutralidad del discurso histórico buscan en sí la naturalización y legitimación de un orden establecido.

Por eso se toma en cuenta la posición privilegiada del lugar de enunciación de la teoría y de la práctica que busca universalizarse pero que niega al otro en su diversidad. Es este un factor perturbador en la producción del estudio de la historia, por lo que se asume la continuidad histórica dentro de su complejidad, sus actores y acciones y su sistema conformado en leyes e instituciones, etc.

No se puede pensar que el desarrollo como horizonte se estableció en un momento dado de la historia. Sería ingenuo creer que en 1948 cuando finaliza la 2da. Guerra Mundial, los países de la Gran Alianza (EEUU, URSS, Inglaterra, Francia y China) decidieron apoyar económicamente la Reconstrucción de Europa y por otro lado, fomentar el Desarrollo de los países de la periferia fue fruto de ese momento histórico. Al igual que el desarrollo es un producto cultural del mundo occidental y mundial, la naturaleza imperial en controlar unos países sobre otros y la búsqueda exacerbada por territorios y mercados estaba incluida en esta producción..

La intención de las grandes naciones “las que habían vertido su sangre en beneficio de todos” jugaba doble propósito: que los países europeos -aliados naturales de los EEUU o de la URSS- ya cansados y empobrecidos de la guerra (estaban a punto de autodestruirse) retomaran su camino como neocolonizadores a la usanza moderna y se deslastraran de sus formas antiguas pero bajo su control y mando, quienes se reservaron el derecho de poner las bases de las Naciones Unidas. Por lo que la propuesta de desarrollo no fue más que el espejito que obnubilo a la periferia (quien cumplió un papel estratégico en la guerra: aportando seres humanos de las colonias y materia prima barata) para encontrarse de nuevo sujeta a los poderes imperiales contemporáneos. Industrialización, tecnología, urbanismo, en otras palabras, modernización se constituyó como elementos claves para soñar y anhelar.

Terminada la guerra no se tardó mucho en evidenciarse el enfrentamiento entre los Estados Unidos y la Unión Soviética por razones económicas, políticas y propagandísticas, ya sea porque Stalin consideró la incompatibilidad del comunismo y el capitalismo o los Estados Unidos denunció la política expansionista de la URSS – peligrosa a sus intereses diplomáticos y de potencia cuando había una clara popularidad de la izquierda en Europa- ambos tomaron diversos rumbos en materia de Desarrollo. Donde cada Estado Nación central o periférico se montaba a construir su ideario de desarrollo.

Así como se alían las potencias de derecha y de izquierda para derribar y someter los afanes imperialistas de los sistemas fascistas y totalitaristas, así mismo hubo un consenso del imaginario del desarrollo. Sólo que en el tiempo se dedicaron a repartirse el mundo, a mostrarse quien era mejor, en la medida que mostraba su capacidad bélica nuclear, de industrialización y de mercado, de conocimiento y tecnología, de urbanismo y modernidad, dejando tras de sí, las tradiciones, la naturaleza, lo humano en sentido identitario, negándose a si mismo como sociedad y mundo de la vida. En la práctica fue esto lo que sucedió.

Al llegar a ese punto debemos comprender los antecedentes en el marco de la continuidad histórica, al visualizar que el desarrollo como constructo cultural del sistema capitalista se inicia en 1492 (con la llegada de guerreros y aventureros) y 1620 (constituidos por familias puritanas y disidentes). Cuando dos mundos culturales someten a la Abya Yala, o a esta tierra de gracia, o a América dando inicio a la coloniedad (versión España e Inglaterra), la etnicidad cultural, el racismo y segregación social, (versión latinoamericana o norteamericana), a la novedad y la invención (debido al conocimiento y tecnología producido hasta entonces), que se da en términos del expasionismo, que aumenta el capital en los centros de poder, al obtenerse materia prima gratis y se explota a los seres humanos bajo condiciones de esclavitud y servidumbre. Sobre esas acciones se configura el desarrollo de unos para el subdesarrollo de otros.

El imaginario del desarrollo tuvo dos momentos: el período pre-capitalista mercantilista donde las tierras generaban la riqueza agraria y minera, junto a la piratería y contrabando, en el otro sucede en el capitalismo industrial y tecnológico, donde el capital, la economía del mercados, la propiedad privada y la posesión de recursos bioenergéticos son presupuestos de poder económico y político. Ambos escenarios se constituyen en esencia y en apariencia. Los países o los grupos de poder económico que poseían o poseen estos bienes para su consumo o enriquecimiento a partir del intercambio comercial (asimétrico e injusto) eran y son respetados y admirados. Tener mas y cada vez mas, era y es el imperativo. El materialismo en su grado máximo.

El problema es que está manera de forjarse y de delinearse el desarrollo basada en la explotación, opresión, enajenación y degradación del hombre contra el hombre y entendiendo la tierra como la gran máquina no es sostenible en el tiempo ni sustentable por la naturaleza.

Esto nos lleva a interrogarnos ¿Qué desarrollo queremos y podemos respetando al ser humano y a la tierra?

 

LA CONSTRUCCION DEL ESTADO NACIÓN Y DEL DESARROLLO DESDE EL MUNDO DE LA VIDA

“A un discípulo que no dejaba de pedirle respuestas le dijo el Maestro: Tienes en tu interior la respuesta a todas las preguntas que haces; lo único que necesitas es saber cómo buscarla. Y otro día le dijo: En el país del espíritu no puedes caminar a la luz de una lámpara ajena. Tu me pides que te preste la mía. Pues bien preferiría enseñarte hacerte tu propia lampara.
¿Quién puede hacer que amanezca? Autarquia
Anthony de Mello

Identificados los actores y acciones del sistema mundo capitalista que llevaron a tener en su inventario el horizonte del desarrollo y la estructura que le ha servido para su conformación y consolidación se encuentra en una fase de crisis del sistema y del mundo de la vida, que busca reorganizarse, como sistema global o nacional para mantenerse o sobrevivir frente a los países, pueblos y los ciudadanos, cuyo mundo de vida, viene siendo colonizado de forma agresiva y perversa por estos últimos.

Para comprender la idea de colonización es crucial tomar en cuenta a Habermas quien considera la sociedad como una entidad compuesta de ambos elementos: el mundo de la vida y el sistema. Si bien en la sociedades arcaicas ambos estaban estrechamente entretejidos, en la actualidad se aprecia una divergencia cada vez mayor entre ellos; se ha “desacoplado”. Aunque ambos han emprendido un proceso de racionalización, ese proceso ha adoptado diferentes formas en los dos espacios. Habermas aprecia una relación dialéctica entre el sistema y el mundo de la vida (ambos se limitan y se abren nuevas posibilidades nuevamente), pero su preocupación central es el modo en que en el mundo moderno el sistema controla el mundo de la vida. En otras palabras, la ruptura de la dialéctica entre el sistema y el mundo de la vida y el creciente poder del primero sobre el segundo. (Austin, Tomas, 2000)

Habermas compara la racionalización creciente del sistema y del mundo de la vida. La racionalización del mundo de la vida implica un aumento del lenguaje y la reducción de la acción. Pero el resultado de este es el hecho de que las demandas en el lenguaje crecen y llegan a agotar su capacidad. Los medios no lingüísticos (especialmente el dinero y el poder) –que emanan del sistema y se diferencia en él –llenan el vacío y reemplazan, al menos en cierta medida, el lenguaje cotidiano. En lugar de ser el lenguaje el que coordina la acción, el sistema, cada más complejo, “libera imperativos sistémicos que agotan la capacidad del mundo de la vida que instrumentalizan” Así, Habermas escribe sobre la “violencia” que ejerce el sistema sobre el mundo de la vida mediante los modos en los que restringe la comunicación. Esta violencia, a su vez, produce “patologías” en el mundo de la vida.

Conforme a Wallerstein, estamos en una situación histórica mundial en la que se visualiza múltiples posibilidades. Las perturbaciones aumentan en todas las direcciones y sentidos. Todo está fuera de lugar. No se puede predecir lo que pasará. Lo que no significa que no podamos tener un impacto sobre un nuevo orden que se va a construir, donde la acción mas pequeña podría tener un alcance enorme. (Contreras, 2000:1). El punto de incertidumbre a que nos ha llevado este momento histórico, debe ser considerado de urgente interpretación por aquellos a los que el sistema capitalista ha sometido y ha reducido a un simple recurso que usa y abusa según su conveniencia, mas no tanto, para quienes el sistema le sigue funcionando y funcionando bien. Pero que sin duda alguna, su funcionamiento se agotará.

Para Sontag, la crisis es transformacional implica la transición de un sistema histórico a otro. Tal transición dura bastante tiempo y es además cíclica: no es un proceso lineal de deterioro y de hundimiento, sino discontinuo de períodos de recuperación y empeoramiento, en los cuales el empeoramiento es la tendencia dominante en el largo plazo. Hay que tener claro que la crisis no afecta ni a las sociedades céntricas, semiperiféricas y periféricas del mismo modo. Aún cuando conforman el mismo sistema histórico mundial único, cada una de ellas tienen sus formas peculiares de funcionamiento económico, actores sociales colectivos con características específicas, estados con capacidad diferenciada de respuestas y sistemas culturales, educativos y mediáticos que provocan reacciones diferentes en la práctica de los ciudadanos desde su clases sociales, sectores y grupos sociales que pertenecen. (Contreras, 2000:3).

Debemos reconocer donde el telos nos ha llevado y donde estamos sumergidos si queremos superar la dicotomía y atomización donde nos encontramos. Pero tenemos que poner las bases del telos donde queremos estar. Es allí donde es conveniente que aprendamos a distinguir los saberes coloniales y eurocéntricos impuestos desde los países centrales pero también reconocer los nuestros que van desde nuestro mundo originario hasta lo producido en nuestra dialéctica con el sistema mundo para amortiguar y resistir sus ordenes, de este modo, producir una cultura contrahegemónica que derive en una forma de ser y hacer autónoma desde nuestras posibilidades como pueblos y naciones.

Repensar el término Desarrollo y el Estado Nación como lo venimos representando, de explicarnos este momento actual y comprendernos en los retos y desafíos que invoca esta etapa histórica para nosotros como ciudadanos latinoamericanos es tarea obligatoria. Formular nuevas alternativas para salir del laberinto donde nos ha llevado el sistema capitalista que se impone como un ideal a seguir y como única realidad posible es necesario. No hacerlo es legitimar un sistema que acentuará y reforzará sin ambigüedades su postura totalitarista, destructora, opresora y depredadora. Dejar pasar este momento histórico es negar las condiciones muy particulares de resistencia y de emancipación presente hoy en los pueblos y las naciones latinoamericanas. ¿Será posible redefinir el concepto de Desarrollo y construir un Estado – Nación desde nosotros? ¿Como pueblos y naciones de la periferia?

De acuerdo a Maritza Montero “es posible hablar de la existencia de un modo de ver el mundo, de interpretarlo y de actuar sobre él” distinto al establecido y este se constituye propiamente un episteme con el cual América Latina está ejerciendo su capacidad de ver y hacer desde una perspectiva Otra, colocada al fin en el lugar de Nosotros. (Lander 2000:37) Entre las ideas centrales articuladoras de este paradigma son las siguientes: una concepción de comunidad y de participación así como del saber popular, como formas de constitución y a la vez como producto de un episteme de relación; la idea de liberación a través de la praxis, que supone la movilización de la conciencia, y un sentido crítico que lleva a la desnaturalización de las formas canónicas de aprender-construir-ser en el mundo; la redefinición del rol de investigador, el reconocimiento del Otro como Sí Mismo y por lo tanto la del sujeto-objeto de la investigación como actor social y constructor del conocimiento; el carácter histórico, indeterminado, indefinido, no acabado y relativo del conocimiento. La multiplicidad de voces, de mundos de vida, la pluralidad epistémica; la perspectiva de la dependencia y luego, la de la resistencia. La tensión entre minorías y mayorías y los modos alternativos de hacer-conocer; y la revisión de los métodos, los aportes y las transformaciones provocados por ellos. Las contribuciones principales a este episteme latinoamericano las ubica Montero en la Teología de la Liberación y la Filosofía de la Liberación, así como en la obra de Paulo Freire, Orlando Fals Borda y Alejandro Moreno.

La concienciación y su respectiva problematización del sistema por parte del mundo de la vida desde la participación de los ciudadanos y las comunidades en la construcción del Estado Nación y del Desarrollo, debe ir en la construcción de una sociedad con carácter contrahegemónico que devele las contradicciones del sistema capitalista en sus valores y acciones imperiales, el cual no respeta la soberanía de otros pueblos, impone sus intereses orientados a la obtención del poder y plagados por avaricia, discriminación, jerarquía, exclusión y exclusividad, usa medidas de fuerza y de amenazas, abusa y se apropia de los recursos naturales y crea conflictos para lograrlo. (Dozthor, 2000:16)

Una sociedad preocupada por sus necesidades, intereses y expectativas y no respondiendo a la de otros. Que integre los aspectos sociales, económicos, políticos y espirituales para crear armonía y balance en interacción con otros pueblos a nivel local, regional y global. Una sociedad que practica la democracia participativa, protagónica y corresponsable de todos los procesos donde la gente tiene y ejercita el derecho a diseñar e implementar sus realidades y sus instituciones. Ciudadanía que juega un papel activo en la formación de sus instituciones y en el proceso de tomas de decisiones acerca de asuntos de su interés. Una sociedad informada y con  conocimiento. Una sociedad basada en una utopia matrística de la vida que asume los principios éticos de la solidaridad y la cooperación como algo natural al ser humano, identificada con los valores de la convivencia, del respeto, de la unidad en la diversidad (Maturana, 1993:19) donde resulta cotidiano la igualdad de oportunidades y de condiciones para una equidad y justicia social en términos de democratización del poder social. Una sociedad que a partir de la reflexión acción implementa mecanismos de evaluación y contraloría dentro de una producción cultural que emerge de una visión consensuada del bien, interés y beneficio común.

Hacia un Nuevo Proyecto Histórico (Dieterich, 1999:184) se nos convoca como sociedad. Sistema y mundo de la vida aliados como factor de cambio y transformación y opuestos al neoliberalismo global. Detener el proceso destructivo de la vida manifestado por el neoliberalismo global nace de la conciencia crítica de las víctimas, que se constituyen comunidades creadoras y movimientos transformadoras desde la verdad que representan como sujetos históricos y constructores de la historia.

A MODO DE CONCLUSIÓN

  1. Hoy el Desarrollo es un telos que está presente en el imaginario colectivo. Impensarlo es un desafío, resignificarlo un reto que desde la diversidad de nuestras realidades y con capacidad crítica y creativa debemos asumir responsablemente esta tarea histórica.
  2. Es necesario que nos veamos como la parte que somos de un sistema mundial de naciones y dentro de una región, que como la latinoamericana tiene una posición excepcional en la génesis y la historia del Sistema Capitalista Mundial, pues para nadie es un secreto que uno de los principales acontecimientos que permitió en el siglo XV que el modo de producción Capitalista, que trataba de emerger en Europa Occidental, no solo lo hiciera sino que desde ese mismo comienzo tomara carácter mundial, fue la conquista de América y su incorporación al sistema mundo europeo como periferia colonial.
  3. El imaginario del desarrollo tuvo dos momentos: el período pre-capitalista mercantilista donde las tierras generaban la riqueza agraria y minera, junto a la piratería y contrabando, en el otro sucede en el capitalismo industrial y tecnológico, donde el capital, la economía del mercados, la propiedad privada y la posesión de recursos bioenergéticos son presupuestos de poder económico y político. Ambos escenarios se constituyen en esencia y en apariencia. Los países o los grupos de poder económico que poseían o poseen estos bienes para su consumo o enriquecimiento a partir del intercambio comercial (asimétrico e injusto) eran y son respetados y admirados. Tener mas y cada vez mas, era y es el imperativo. El materialismo en su grado máximo. Esto nos lleva a interrogarnos ¿Qué desarrollo queremos y podemos respetando al ser humano y a la tierra?
  4. Repensar el término Desarrollo y el Estado Nación como lo venimos representando, de explicarnos este momento actual y comprendernos en los retos y desafíos que invoca esta etapa histórica para nosotros como ciudadanos latinoamericanos es tarea obligatoria. Formular nuevas alternativas para salir del laberinto donde nos ha llevado el sistema capitalista que se impone como un ideal a seguir y como única realidad posible es necesario. No hacerlo es legitimar un sistema que acentuará y reforzará sin ambigüedades su postura totalitarista, destructora, opresora y depredadora. Dejar pasar este momento histórico es negar las condiciones muy particulares de resistencia y de emancipación presente hoy en los pueblos y las naciones latinoamericanas. ¿Será posible redefinir el concepto de Desarrollo y construir un Estado – Nación desde nosotros? ¿Como pueblos y naciones de la periferia?
  5. Hacia un Nuevo Proyecto Histórico se nos convoca como sociedad. Sistema y mundo de la vida aliados como factor de cambio y transformación y opuestos al neoliberalismo global. Detener el proceso destructivo de la vida manifestado por el neoliberalismo global nace de la conciencia crítica de las víctimas, que se constituyen comunidades creadoras y movimientos transformadoras desde la verdad que representan como sujetos históricos y constructores de la historia.

 

 

 

BIBLIOGRAFIA

Austin, Tomas (2000) Los tres niveles del mundo de la vida. http://www.geocities.com/tomaustin_cl/soc/Habermas/haber2.htm

Centro de Información y Comunicación Educativa (2003) Los grandes conflictos entre las potencias.  www.historiasiglo20.org/ISXX/conflictos.htm

Contreras, Miguel Angel, (2000) El posdesarrollo en la búsqueda de un regionalismo crítico. Cendes, Caracas

Dieterich Heinz y otros, (1999) Fin del Capitalismo Global. El Nuevo Proyecto Histórico. Fondo Editorial por los caminos de América. Caracas

Escalona, Julio, (1998), Hacia una ecología del Bienestar, Fondo editorial Tropykos, FACES/UCV. Caracas

Freire, P. (2000). Pedagogía del oprimido. (53ª. ed). México: Siglo 21 Editores.

Habermas, Jürgen, (1981) Teoría de a acción comunicativa, II, Taurus Humanidades, España

Lander, Edgar, (2000) La coloniedad del saber: Eurocentrismo y ciencias sociales. Ediciones FACES/UCV, Caracas

Maturana, Humberto, (1993) Amor y juego Fundamentos olvidados de lo humano, Editorial Instituto de Terapia Cognitiva, Chile

Mello, Anthony de, SJ, (1985) ¿Quién puede hacer que amanezca?. Editorial Sal Terrae. España

Pacheco Simancas, José Luis (2004) Sistema Capitalista Mundial y Polo de Poder Latinoamericano, Fondo Editorial Question / Centro de Estudios Territorio Emergente. Caracas

Wallestein, Immanuel, (1992) La americanidad como concepto o América en el moderno sistema mundial, Revista Internacional de Ciencias Sociales. Diciembre

Watts, Alan, (2000), Las Organizaciones del Poder Planetario.  http://www.syti.net/ES/Organisations.html

Wikipedia. (2008) La Paz de Wesfalia  es.wikipedia.org/wiki/Tratado_de_Westfalia

Zurlent, Dozthor, (2000) Nuevas perspectivas sobre el Desarrollo, www.cuantolibro.com/libro/21214/Nuevas-Perspectivas-Sobre-El-Desarrollo.html Caracas

 

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