Somos hijos del Sol y de la Madre Tierra, somos Utopia

Por Alice Socorro Peña Maldonado

hijos e hijas

Como parte del Núcleo de Comunicación y Cultura de la UBV me siento honrada de participar en la Bienal del Sur cuyo lema es Pueblos en Resistencia en el Seminario “Diálogos sobre Arte y Política” específicamente en la mesa 3: Arte y Pedagogía. Vengo de la Casa de los Saberes para hablarles sobre “La potencia creadora de nuestros pueblos”. Tema por demás que nos ocupa en el Núcleo desde sus inicios basándonos en el tercer objetivo histórico  del Plan de la Patria y que nos anima a reconocernos como País potencia, no sin antes entendernos como pueblo con saberes creadores y prácticas libertarias.

Desde una perspectiva crítica del discurso emergente no podemos seguir pronunciado las palabras sin profundizar en ellas, vivimos de las palabras moda, banalizamos hasta lo más sagrado, que aunado  a la multidiversidad de mensajes sobrecargados de contenidos se convierten en discursos vacios y que desde una propuesta emergente requerimos acentuar el discurso necesario y urgente que transforme nuestros entornos pero sobre todo nos haga despertar la conciencia de nosotros mismos, donde lo ético y estético nos brinden formas y contenidos que nos permita como ciudadanos venezolanos con su riqueza cultural regional ser productores de un sentipensar utópico real, imaginario y simbólico. Solo que requiere ser trabajado desde la conciencia de las posibilidades y motorizarla a acciones concretas que surjan de nosotros mismos y no de las imposiciones del mercado global.

Hoy nos encontramos en medio de un torbellino de necesidades que buscan ser satisfechas y garantizadas como derechos de ciudadanos y consumidores de bienes y servicios. Esta realidad contrasta y antagoniza con las intenciones de élites  que mezquinas e indiferentes sólo buscan ganar en río revuelto y sobre todo en las crisis que ellos generan para desestabilizar gobiernos y pueblos. Se tiene miedo a los gobiernos de los pueblos, el sistema capitalista nos quiere mendigos, insuficientes, dependientes y sumisos.

Es ese torbellino un caudal de anhelos, de sueños y esperanzas se quiebran o se retoman, pero que nos hace preguntarnos ¿cómo salir de esta situación límite, crecidos y superados?  Necesario aquí recordar los poderes creadores de un pueblo que se hicieron leyenda, se hicieron relatos y se convirtieron en narraciones históricas como Guaicaipuro y su resistencia junto a las comunidades Caribe, como Juana la Avanzadora que con los negros en condición de esclavitud se rebelaron contra el sistema establecido, como Bolívar que acompañado de los ejércitos patriotas liberaron cinco naciones, como José Gregorio Hernández y Jacinto Convit que compartieron su conocimiento amoroso por el bien de todos, como Jesús Soto y Cruz Diez que regalaron al mundo del arte contemporáneo una propuesta diversa del espacio en movimiento, como Madre María de San José que se puso “al servicio de las niñas abandonadas, y ancianos pobres de la sociedad de entonces”. La lista resultaría infinita solo que para esta ocasión traje a nuestra memoria estos insignes venezolanos para animarnos a comprender lo que somos frente a los retos y desafíos que la historia nos propone o impone. Y hay que volver la vista atrás solo para impulsarnos.

Como se trata aquí de dar sentidos de lo que nos constituye el ser potencia creadora trabajaré tres saberes: La utopía como saber originario,  el coraje frente a las adversidades y la valentía de ser solidario.

  1. En cuanto a la utopía del saber originario que llevamos en nuestra vocación caribeña, amazónica y andina será visible en la medida que retornemos a nuestros pueblos ancestrales, ellos aún conviven entre nosotros y muchos de nosotros provenimos de allí. Solo que la modernidad los invisibiliza, los margina, los niega, los oculta y por tanto no podemos decir que los conocemos, y menos aún que los valoramos. Nuestras percepciones sufren de la colonialidad del saber y por tanto nuestra mente y corazón no es capaz de ver ese potencial ni en si ni en otros. En el decir del antropólogo y filósofo argentino Rodolfo Kusch en su obra “El pensamiento Indígena y Popular en América”, ese saber se encuentran en las periferias del poder central económico y político que se han constituidos en las grandes ciudades. América profunda es una “aventura que está al margen de nuestra cultura oficial. El pensamiento como pura intuición implica aquí, en Sudamérica, una libertad que no estamos dispuestos a asumir” (Kusch: 1999, 20). Lo contrario a esa libertad es el miedo a pensar por nosotros mismos, a pensar lo nuestro. El miedo a la libertad de pensarnos, para crear nuevos conceptos. “El que crea cosas, esencias, concreta un mundo” (Kusch:1976,14). Pero es necesario recuperar el pasado, revisar el pasado para construir nuestras identidades. La América profunda ha hecho y hace grandes aportes al pensamiento. Para Carla Wainsztok “sostener esto hace años y décadas nos colocaba en un lugar difícil, hoy esto aparece con mayor claridad”.
  2. El coraje frente a las adversidades es otra característica que nos asiste. El sistema capitalista con su afán de debilitarnos y alienarnos nos provee de la ideología de lo fácil, de lo rápido y de lo cómodo que va minando la voluntad del ser amoroso para con nosotros (sentido de identidad) y nuestro territorio (sentido de pertenencia). Pero el coraje sobrevive pese a esto. Es el guerrero de todos los días se levanta para ir a su trabajo, a su estudio, a llevar sus hijos e hijas a la escuela, el que busca trabajo, el que no tienen aún en su vocabulario ni la palabra fracaso pero tampoco el éxito, es el ímpetu por la vida que nos ha hecho tomar horas y horas de cola para llevar comida a casa. Es el coraje que implica la vida y nacemos con ello pero de nuevo el sistema económico nos roba energía vital cuando el trabajo no resulta la oportunidad de desarrollo de talentos y capacidades puesta para el bien común o cuando lo obtenido como salario o sueldo lo “gastamos o desperdiciamos” en un consumismo inútil y exacerbado en lugar del propio bienestar y buen vivir. Cuan provechoso sería que todos trabajáramos para satisfacer nuestras propias necesidades y no para ser esclavos felices. Que esa voluntad la encamináramos para ser innovadores, creadores, artesanos, emprendedores, productores en virtud de una nación autárquica, soberana y libre en sus decisiones, que se provea a sí mismo de todo lo que necesita, y si sobra se exporta o se comparte con pueblos que así lo requieran. Lo tenemos todo en recursos bioenergéticos, necesario es un liderazgo compartido que nos encamine para ello desde las instituciones públicas y organizaciones privadas, así como las colectivas y comunitarias. Desde el coraje como fuerza que sale del corazón frente a los desafíos quiero aclarar la diferencia entre resistencia y rebeldía como formas de lucha contra-hegemónicas de los pueblos. Y que se aplica debido a la oposición del poder de unos pocos contra las mayorías. Estas acciones asumen una postura directa contra el opresor muchas veces en versión de inmovilidad o de violencia. Su uso indiscriminado lleva a la muerte de líderes y pueblos, cuestión que no le importa al poder imperial ese sacrificio, al contrario, lo aprovecha para mostrar su superioridad y primacía. En este sentido, el coraje lleva a la muerte. Pensemos en la fortaleza que significa un pueblo con coraje pero también con inteligencia y sabiduría para revertir el orden con estrategias diferentes que el opresor no valora y que los pueblos la conocen y forman parte de su cotidianidad. Ejemplo: el trueque, la cayapa, la improvisación entre otras, como formas de organización sencillas y efectivas en el logro de objetivos de mediano y largo alcance. Esto con conocimiento y tecnología puede llevarnos a la autogestión y cogobierno.
  3. La valentía de ser sensibles y solidarios. Si algo que nos hace singulares como venezolanos es la capacidad de comunicación. El uso del lenguaje oral como característica de los pueblos indígenas hace posible estar abierto al otro, a su realidad, a conocer su historia, a ser empáticos y a solidarizarnos a nuestra manera. Virtud que nos lleva a tener el valor de implicarnos y comprometernos por una causa, eso sí no por mucho tiempo. Si el coraje es ponerle el corazón para afrontar sin miedo las vicisitudes de la vida y en tiempos de revolución lo hemos demostrado, la valentía es el valor de reconocernos con nuestras capacidades y talentos que usamos y compartimos conforme nos reta la vida. Con este potencial y debidamente canalizado, direccionado y orientado por el mundo educativo, artístico, de la comunicación y del entretenimiento y por tanto cultural, la posibilidades crecerían y favorecerían la construcción del país que queremos, soberano en nuestras decisiones, ocupados en atender nuestras necesidades concretas y sentidas, buscando acuerdos y consensos de lo que nos conviene a todos o a las mayorías, conectándonos con los demás pueblos para conocer nuevas formas de mejorar la vida de la Madre Tierra. No debemos olvidar que el mercado y la publicidad nos divide con sus marcas y sus vicios. ¿Cómo hacer para demostrarle a la mano invisible del mercado que nosotros somos potencia? Y que aquí no solo no nos rendimos sino que hemos comenzado a respetarnos, a mirarnos a nosotros mismos, a entender nuestro papel histórico de hombres y mujeres libres y libertarios? Respeto que nos lleva a desarrollar confianza en nosotros mismos, a valorarnos desde nuestras diferencias, a desarrollar proyecto personal articulado con las necesidades, intereses y expectativas reales y concretas del pueblo, de los ciudadanos, de las regiones. Urgente es sanarnos de la desconfianza, de la viveza criolla, del oportunismo, de la deshonestidad como estilo de vida de gente que ha perdido la sensibilidad humana. Necesario es abrir los horizontes y visionar que todo es posible cuando lo hacemos de modo correcto y con la pasión que da sentido a las cosas.

Explicadas brevemente estos tres  saberes: La utopía como saber originario,  el coraje frente a las adversidades y la valentía de ser solidario quisiera para finalizar proponerle a cada uno de los presentes que nos hagamos permanentemente las interrogantes del ¿Qué? para problematizar, del ¿para qué? y ¿para quienes? que nos lleve a comprometernos pero entendido estos insistamos en el ¿Cómo? Para encontrar alternativas que den forma y contenido a lo que queremos transformar. Para que el potencial creador se libere si aún duerme. Que si encontramos respuesta la compartamos con otros y no tengamos miedo que nos la va a roben. Queremos ser potencia tenemos que actuar como tal. Nuestros originarios nos dejaron un tesoro a descubrir y nuestra tarea es parir un País Potencia en todos los ámbitos de la vida Nacional. Y qué hermoso sería que nosotros comenzáramos a desarrollar la fuerza vital única que tenemos, allí donde reside lo original de cada uno y nos conecta con lo mejor de nuestros antepasados, con su ADN amoroso y verdadero. Auguro para que así sea.

Convirtamos estos saberes en prácticas, no demos todo por entendido, con saberlo no basta si no hacemos el esfuerzo de llevarlo a cabo en nuestro quehacer de cada día, donde estemos y con quienes estemos.

Somos hijos del Sol, iluminemos todos los espacios para una vida digna

Somos hijos de la Madre Tierra produzcamos en mundo nuevo que queremos y necesitamos.

Somos hijos del Maíz, nutramos y alimentémonos mutuamente con el conocimiento, con el amor y la alegría de sentirnos hijos e hijas de la historia que nos toca sembrar utopía.

 

Ponencia 23 de febrero de 2016

sol y madre tierra

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s