Con la crisis sigue ganando el capitalismo

Por: Alice Peña Maldonado

Confused man and question marks
Confused man and question marks. 3d rendered illustration.

¿De qué crisis estamos hablando? económica, política, ética, social, de recursos o todo junto, porque estamos obligados por conciencia a entenderla ¿Quién se afecta más en las crisis? Los pobres se hacen más pobres y los ricos se hacen más ricos. ¿Las crisis vienen por voluntad de Dios? algunos creyéndose dioses la planifican y la construyen para otros. ¿Quién gana en las crisis? Recordemos el refrán “A río revuelto, ganancia de pescadores”. ¿Cómo enfrentar la crisis? Porque sin duda alguna, para los hacedores de crisis alguien tiene que pagarla. ¿La crisis de quién? Porque hay que visibilizar al invisible de todo este cuento, pues el que inventa algo siempre busca dar buenas razones aunque no la tenga y en el caso de las crisis del sistema capitalista sus objetivos son claros, van siempre dirigidas contra los bienes y recursos de los pueblos libres y las naciones soberanas. ¿Qué hacer para no entrar en la maquila de la crisis? Al igual que una tempestad que nos llega sin aviso tenemos que tomar medidas individuales y colectivas a tiempo y a destiempo.

Ante estas interrogantes que debemos responder individual, comunitaria y colectivamente concurren innumerables respuestas. Respuestas que deben surgir de la reflexión permanente de la realidad que nos la hacen llamar “crisis” para buscar soluciones (antídotos) y definir acciones que permita anticiparnos a la caja de pandora, enviada por los dioses del sistema hegemónico, para impedirnos que los pueblos y los países administren sus recursos con conocimiento y tecnologías, y piensen y se gobiernen por sí mismos, como le sucedió a Prometeo quien robo el fuego de los dioses para darlo a los hombres para su uso lo que obtuvo fue el castigo de Zeus cuando le envió al hermano de Prometeo, una caja que contenía todas las desgracias (plagas, dolor, pobreza, crimen, y pare de contar) a modo de castigar a la humanidad. Hoy no estamos lejos de este escenario: violencia organizada, narcotráfico, guerras, tecnología para crear terremotos, volcanes, diluvios, desiertos, enfermedades para poner a la humanidad bajo su control al someterlos a la pobreza y a la iniquidad.

Basta ver el programa de Dossier conducido por Walter Martínez para darnos cuenta como actúa el Imperio, sin ética y sin límites, ya no oculta su verdadero rostro de ambiciones (basta mirar a la Clinton), sus odios (cuando inventan enemigos por todos lados), sus mentiras (regalándole a Obama el premio de paz), sus abusos y desmanes (buscando que Rusia y China entren en un proceso de guerra) y sus miedos (armados hasta los dientes, ya no saben más que inventar).

Lo cierto que la “crisis” que ahora nos la están endosando a todos, y quieren que América Latina haga aportes significativos, (revisar las declaraciones de la Cumbre Iberoamericana y la G-20 donde solicitaban a los mandatarios del sur allí presentes que contribuyeran con más recursos mientras ellos no quieren invertir sus ahorros en su “propia crisis”, a lo que preguntó Dilma Rousseff, presidenta de Brasil ¿por qué lo tengo que hacer yo?). Esta es la crisis de la élite económica global (conformada por las trasnacionales), la elite financiera (Bancos y Bolsas de Valores) y élite armamentista (empresas privadas de guerra y seguridad) quienes buscan que los pueblos paguen con su sudor y a costa de su sangre, sus excentricidades, sus excesos y todos los desmanes que ellos han cometido por creerse dioses para hacer lo que les viene en gana y no tener nadie que se oponga. Se inventaron leyes y acuerdos para actuar legalmente (Consenso de Washington, ALCA), se crearon instituciones (FMI, BM, UE, tribunales globales, etc.) y todo para obrar descaradamente por todo el mundo.

Pero como todo tiene su límite, la tierra y la humanidad no pueden dar más, ya no se puede mantener una mínima armonía y se han destruido los equilibrios. Sin embargo, el capitalismo, sigue allí buscando como salir airado y repotenciado. Y lo puede lograr si nos distraemos, nos desconcentramos y nos desmovilizamos.

No creamos sus cuentos porque en esto son hábiles para deconstruir y construir discursos que fácilmente nos alienan, nos debilitan, nos deprimen, nos culpabilizan. En esta crisis el capitalismo es como el lobo vestido de oveja, se presenta necesitado, y caemos en la trampa. Y si no le hacemos caso porque ya no le creemos su cuento, saca sus garras (sus armas) y a la fuerza nos lo quita.

No olvidemos la “crisis” del capitalismo como se nos presenta hoy en día, no es sombra de las anteriores, las armas de cuarta y quinta generación que manejan predicen que van usarla como sea, para seguir manteniendo su supremacía en el occidente y oriente. Ya hemos observado como en las últimas guerras inventadas y sostenidas con falsos informes confidenciales, no fueron más que invasiones, asesinatos y saqueos, y despues no se encontró ninguna evidencia de las acusaciones que justificaron la destrucción de ciudades y ciudadanos. Lo que sabemos es que cuando el capitalismo inventa una crisis es porque tiene en vista una guerra en mayúscula que ellos llaman mundial (porque en eso nos meten a todos), que le da dividendos y ganancias a unos pocos. Por ahora, estamos seguros que la verdadera cara del capitalismo es la primacía del capital y la tecnología guerrerista a costa del ser humano y la tierra.

http://www.aporrea.org/actualidad/a135346.html

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