Impensando el Estado Nación para sentipersarlo desde el imaginario colectivo

Por Alice Socorro Peña Maldonado

RESUMEN

La necesidad de construir conocimiento ha sido un propósito de las universidades modernas y se comprende en el marco de su nacimiento. Conocimiento donde una élite científica prescribe el qué, el para qué y el cómo de las cosas a estamentos sociales, políticos y económicos y peor aún, a naciones y pueblos foráneos para ser aplicados en sus realidades. Hoy, sin embargo, se vislumbran nuevos epistemes y métodos para afirmar que el conocimiento se construye desde la realidad, con la gente, desde su cotidianidad, desde sus imaginarios y no en laboratorios de pensamientos y de acciones. El conocimiento que no surja por esta vía, que implica participación ciudadana es conocimiento impuesto y alienante. En este sentido, pensar y producir teoría y práctica del Estado Nación en el contexto actual no puede prescindir de lo que dice, siente, piensa y se relaciona la gente respecto al Estado-Nación de su propio país. Siendo esta unidad de análisis conceptualmente definida desde una perspectiva política y jurídica, no lo es desde el imaginario de los colectivos desde sus distintas necesidades, intereses y expectativas. Se trata de impensar el Estado Nación desde los supuestos que la constituyen para sentipensarlos desde los deseos y percepciones de los pueblos. Esto supone una visión política del investigador desde la crítica emancipadora al aproximarse a las realidades y contextos específicos para transformar desde lo más profundo de sus cimientos culturales, sociales e históricos. Asumir la producción del conocimiento para nosotros y no de otros es un reto y desafío de las ciencias sociales.

Palabras Claves: Construcción del conocimiento, Imaginario colectivo, Impensar para sentipensar, Diseño emergente y cualitativo

Investigar resulta una práctica que exige de quien la realiza una postura crítica y constructiva pues no se trata simplemente de explicar los contextos o asumir la producción de algo novedoso desconectado con nuestra realidad, asumiéndose muchas veces la “realidad” establecida por el discurso dominante y hegemónico. Realidades que se nos fabrica en laboratorios y academias del pensamiento y se nos vende por la industria cultural para mantener la primacía de unos sobre otros. El problema es grave cuando los países y naciones desde las instituciones (públicas y privadas) establecidas legitiman y dan credibilidad de este saber “científico”. Y nunca se pone en duda.

La academia universitaria nos ha acostumbrado de tal modo, al discurso científico, que quién no lo asume con toda su compleja maraña de teorías, conceptos, leyes y métodos está expuesto a ser vetado e ignorado por no compartir una visión de la “verdad” que convertida muchas veces en dogma religioso, pretende y recibe culto de una casta clerical investigadora que “esclerotizada” mantiene su poder y dominio pues le trae beneficios y privilegios. Según Chomsky, “Los intelectuales viven en la arrogancia de creer que poseen el poder de las ideas y de la verdad. Sin embargo, cuando el privilegio aumenta, también aumenta la responsabilidad”. Responsabilidad humana de crear el futuro.

Lo grave es que en “nombre de la ciencia” se ejerce el poder del conocimiento y se obliga a las mayorías a rendir tributos aceptándolo sin más. Esto es absurdo cuando ese conocimiento no parte del contexto de quien lo recibe, sino que proviene de los centros de poder que se autocalifican “países desarrollados” pero es asumido sin más, por la periferia, que es catalogada y definida como “países subdesarrollados”.

No nos debe extrañar cuando el desarrollo del discurso y de la cultura científica pondera su superioridad sobre otros discursos con la pretensión de objetividad y neutralidad respecto a la realidad. No bastando esto, la comunidad científica de los “países desarrollados” otorga visos de universalidad al conocimiento que desarrollan en sus contextos, erigiendo un conocimiento alienante en los “países no desarrollados” a quienes se les niega “universalidad” al derivado de sus realidades históricas y sociales.

Esta situación asfixiante de la producción científica foránea que se constituye hegemónica, única y global exige de parte de los países afectados una postura que nos lleve a reivindicar y a desarrollar un pensamiento y acción científica que se fundamente en nuestra realidad y por ende, responda a las necesidades, intereses y expectativas de un país y de sus ciudadanos. Lo no impide la valoración del conocimiento acumulado como patrimonio de la humanidad y el reconocimiento de las diversas culturas como productoras del conocimiento valido y aplicable a otras culturas. Estamos de acuerdo que la práctica científica debe favorecer el encuentro intercultural que permita la diversidad y pluralidad epistemológica que alimentará y generará nuevos paradigmas que respondan a los retos y desafíos actuales y futuras como naciones pero también como humanidad. Pero otra cosa es permitir la colonización del saber y del conocimiento por parte de quienes pretenden dominar y controlar “el mundo”

Aquí es necesario detenernos, quienes asumimos el rol de investigadores sociales, y entrar en una discusión compleja ¿Por qué y para qué investigamos? ¿Para quién y con qué métodos investigamos?

Si queremos investigar para transformar esto demanda la producción, la  reproducción y la difusión del conocimiento válido, útil y pertinente desde nosotros y no desde otros mediante un abordaje epistemológico y metodológico emancipador y transformador. Cuestión que nos lleva a mirar la realidad, explicarla e interpretarla desde una visión ética y humanística con su anclaje cultural, social e histórico.

Aun cuando algunos presumen de la neutralidad científica no se puede negar que la ciencia y la política tienen un espacio e interés común: el cambio del ser humano y la transformación del entorno. Entendiendo el cambio y la transformación como procesos simultáneos, donde tanto el hombre como la mujer construyen y realizan la transformación del entorno, pero que, a su vez el entorno provoca cambios en su propia naturaleza humana, en una relación dialéctica. Entendiendo este proceso como un movimiento en cambio constante (cuantitativo y cualitativo) en el desarrollo de la naturaleza, sociedad y pensamiento, tal como lo plantea el materialismo histórico. Esta interdependencia entre el ser humano y el entorno requiere por parte del investigador una visión crítica y una mirada integral, con el fin de producir conocimiento emancipador y transformador. Aspectos que requieren de nuevas herramientas para explicar e interpretar la realidad, así como en el modo de intervenir o vincularse con el mundo que le rodea.

Asumiendo lo político de la ciencia, esto lleva a repensar el hecho científico como un espacio humano de reflexión-acción. Reflexión que se hace de la práctica y Acción que se ejerce para nuevas reflexiones y acciones. Sólo que ésta reflexión y acción no se hace desde un aula de clase o en laboratorio de experimentación sino en la misma cotidianidad donde el hombre y la mujer luchan, viven, comparten, piensan, sueñan, trabajan y actúan. Es decir, desde los diversos espacios históricos sociales.

En ese sentido, la reflexión-acción se convierte en un proceso donde todos y cada uno de los participantes (como sujetos históricos y actores políticos) comprometidos directa o indirectamente en cada fase, se ven implicados en compartir sus saberes y conocimientos, desde las necesidades, intereses y expectativas planteadas como individuos y como grupos en el marco de una realidad socio-política pero también en un quehacer colectivos de problematizar y sistematizar para la producción cultural y construcción de realidades.

Producir conocimiento y dar aportes significativos desde la realidad histórica lleva necesariamente a ubicarnos en la mirada de los autores sociopolíticos de la sociedad. Son desde su sentipensar que actúan consciente e inconscientemente conforme a procesos ideológicos y culturales que permanentemente están cambiando a su vez en nuevas realidades.

Esta transformación se produce desde el imaginario individual y grupal como elemento esencial de construcción de la intersubjetividad colectiva, donde la participación y la visión compartida permiten la formación de valores y de acciones que contribuyen o no al desarrollo de sí mismos y de sus espacios sociopolíticos.

Ahora bien la construcción del conocimiento vinculada con la realidad del Estado-Gobierno como unidad de análisis, debe abordar la naturaleza humana y social, de quienes con sus necesidades, intereses y expectativas (Peña, 2007) producen, influyen o determinan cambios y transformaciones permanentes. Esto requiere una visión holística e integral del ser humano y del mundo de las cosas, para asumir el aparato y función pública desde, con y para las personas que participan o no en el proceso de interrelación e interacción sociopolítico.

Estudiar el Estado-Gobierno para su transformación no se puede hacer sin el reconocimiento de las creencias, significados, saberes, interpretaciones, significaciones y significados, acciones sociales, aceptaciones, rechazos, apropiaciones de los ciudadanos venezolanos, por lo que sus perspectivas subjetivas, con sus historias, con sus experiencias, con sus interrelaciones, sus interacciones, con sus sentidos permiten desarrollar investigaciones con pertinencia y legitimidad social. De allí la investigación emergente que nos sitúa en un constante diálogo y reflexión de los sujetos y actores interactuantes, incluyendo la del investigador.

ESTADO NACIONESTADO NACION

Se entiende por Estado-Gobierno el ente que permanentemente de hace, se realiza con la acción de todos los actores sociales, económicos, políticos y culturales. Es un espacio dinámico de interrelaciones e interacciones humanas que cambia constantemente y donde hasta la mirada subjetiva del investigador forma parte de lo investigado. Lo que difiere de una investigación positivista y cuantitativa donde el objeto de estudio es abstracto, estático y cerrado. Desde la investigación emergente y cualitativa se puede afirmar que el Estado no es algo dado y que se construye desde el mismo imaginario de sus actores sociales y políticos, internos y externos a una nación, es asumir al Estado-Gobierno como un todo, desde las interrelaciones e interacciones de los ciudadanos y grupos de interés. La insistencia de fragmentar, de dividir muchas veces invisibilizan dimensiones o factores que producen o afectan desde una perspectiva dialéctica, antagónica y contradictoria la convivencia o connivencia del sistema Estado-Gobierno con otros sistemas. Quedarnos y aceptar los marcos teóricos y jurídicos sobre Estado y Gobierno que delimitan e insisten en crear fronteras irreconciliables o muros que no permiten espacios comunes es no aceptar la realidad tal como es.

En otras palabras, construir conocimiento desde la unidad de análisis de Estado-Gobierno, ya no puede ser desde la estructura formal de investigación (teórica, jurídica y normativa) urge producir conocimiento válido y pertinente desde la reflexibilidad de quien investiga y de las vivencias y discursos cotidianos de quienes directa o indirectamente están en vinculo con el Estado-Gobierno – como comunidad de intereses. El conocimiento que no surja por esta vía, que implica participación ciudadana individual y colectiva es conocimiento impuesto y alienante.

Un enfoque que respete las necesidades personales y colectivas como derechos individuales y sociales es entender que el Estado-Gobierno como fenómeno conlleva a estudiarlo en su diversidad cultural, social, política y económica que trastoca la vida cotidiana y a su vez, la cotidianidad modifica la acción estadal y/o gubernamental. El Estado-Gobierno no puede hacerse sin la sintonía de la realidad, donde el mundo de la vida se ha multiplicado, y la mirada hacia la realidad del Estado depende de un mundo inter y multicultural. La problematización individual y colectiva del Estado-Gobierno plantea una nueva manera de hacer las cosas, donde la institucionalidad y la participación ciudadana es artífice de su realización y conformación. Hoy no podemos producir conocimiento (teórico-práctico) al margen de los mecanismos y espacios de participación reconocidos y asumidos por los hombres y mujeres venezolanos y venezolanas en el marco histórico actual.

Para Moreno una “nueva sensibilidad impregnada de tiempo, de temporalidad, y transida por tanto, de historicidad, del sentido de la vida que discurre y cambia” surge en los espacios de la vida cotidiana, de la sociedad y comunidad que construye la gente común. Sensibilidad que invoca a concebir de modo distinto la verdad científica en relación con la validez del conocimiento. Ya no se trata de la objetividad sino del acercamiento  del objeto de estudio a partir de los actores que lo relacionan, quienes transmiten temporalidad, cualidad, comprensión e indeterminación.

Aproximarse a la intersubjetividad colectiva del ciudadano y ciudadana acerca del Estado-Gobierno es lograr un punto de encuentro entre el mundo de la vida y el sistema. Ambos se afectan y se construyen. Vale formular unas preguntas generadoras ¿Qué influencia tiene el mundo de la vida de deconstruir y construir el sistema estadal-gubernamental en relación con sus necesidades, intereses y expectativas individuales y colectivas? ¿Hasta qué punto el imaginario de un colectivo construye el Estado-Gobierno?

Al advertir las posibilidades de producción de conocimiento en estos términos, el diseño emergente y cualitativo por su carácter interpretativo y comprensivo alcance su propio espacio para que las personas que participan en el Sistema Estado Gobierno hablen por sí mismas, a través de la descripción, la interpretación y la comprensión en profundidad y se logre conocer la experiencia particular y colectiva, los significados que elaboran y la visión de la realidad social que poseen. Lo que reivindica al actor social resaltando el protagonismo de los principales participantes de la investigación. Investigar desde lo contextualizado e histórico toma en cuenta el mundo real, en ambientes naturales no construidos, ni modificados, de manera que los acontecimientos, eventos, donde se despliegan las acciones humanas, las vivencias, es decir, lo vivido, lo aborda en lugares y en espacios y en tiempos determinados, lo que evita las generalizaciones.

En esta aproximación al objeto de estudio para comprender al Estado-Gobierno en dialéctica con el ciudadano-Sociedad comporta una abordaje epistemológico y metodológico para interpretar sensiblemente la vida social y cultural de quienes participan en la investigación desde la propia perspectiva de los actores. Tener acceso al mundo del otro, de sus percepciones, de su imaginario personal y colectivo es un punto de partida para la transformación. Soñar el cambio de las estructuras pasa por el ser humano. De lo que sentipiensa el hombre y la mujer dependerá el cambio, su avance, o por el contrario, su retardo o pesadez.

Se trata de impensar el Estado Nación desde los supuestos que la constituyen y estamos acostumbrados a pensar para sentipensarlos desde los deseos y percepciones de las gentes, de las comunidades, de los colectivos, de los pueblos con su diversidad y originalidad, es decir desde el imaginario individual y colectivo que fragua una intersubjetividad única. Esto supone una visión política del investigador desde la crítica emancipadora al aproximarse a las realidades y contextos específicos para transformar desde lo más profundo de sus cimientos culturales, sociales e históricos. Asumir la producción del conocimiento para nosotros y no de otros es un reto y desafío de las ciencias sociales.

Referencias Consultadas

  • Austin, T. (1998) Dos momentos en la Teoría de Jürgen Habermas. Revista Humanidades del Departamento de Humanidades y Lenguas de la Universidad e Temuco, Segundo Trimestre. http://www.geocities.com/tomaustin_cl. Diciembre del 2000
  • Guba, E. G. (1991). The alternative paradigm dialog. In The Paradigm Dialog. Newbury Park, California: SAGE. Traducción: Prof. A María Castro de Núñez.
  • República Bolivariana de Venezuela. (1999) Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
  • Márquez P, Efraín (1) Reflexiones sobre cómo construir el proyecto de tesis doctoral desde la perspectiva cualitativa. UNESR-Núcleo Los Teques.
  • Márquez P, Efraín (2) Reflexiones sobre el diseño emergente en la formación y actualización en investigación cualitativa. UNESR-Núcleo Los Teques.
  • Moreno, A (2007) La Investigación La experiencia vivida como horizonte epistemológico-práxico de la investigación en ciencias sociales. Ponencia.
  • Mendizabal, N. (…) Los Componentes del diseño flexible en la investigación cualitativa. Estrategias de Investigación Cualitativa. Gedisa Editorial. México.
  • Ochoa H., H. (2006). Ni tecnocracia ni populismo. Hacia una Gestión pública para la transformación en Venezuela. Fondo Editorial LUZ. Zulia.
  • Peña M., A. (2008). Aportes de Paulo Freire al Pensamiento Emancipador y Humanista Latinoamericano del Siglo XX. Dialogo de Saberes. Nº 1. Editorial UBV. Caracas.
  • Sánchez, E (2008) Apuntes sobre La Metáfora de la Conversación basado en la presentación del Prof. Márquez Efraín. Caracas.
  • tendencias21.net. Chomsky denuncia el falso poder de la ciencia, la política y la religión
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